el esperpento de iguaque (antropología postnuclear)

•noviembre 20, 2008 • Dejar un comentario

en el año de 1897 dos antropólogos, no se si llamarlos antropólogos, más bien etnografos, franceses llegaron a colombia para estudiar eso que tantas veces les habian mencionado, el fenómeno del otro. Los dos jovenes sin saber una palabra del español desembarcaron y se situraon en una ciudad de población considerable. Lo primero que hicieron fue conseguir un traductor, ellos solo escuchaban blablas incomprensibles, blablas ajenos al lenguaje. Después de esto y sin perder tiempo compraron viveres, material de viaje que les faltaba y que en esta geografía seguro iban a necesitar. A la mañana siguiente, tomaron al interprete y partieron hacia cualquier lugar, Adonde vamos pregunto el interprete, pues allá, al monte, a cualquier lado, a la selva, allá debe haber algo. El interprete en ese momento pensó que su misión iba a resultar algo más complicada, ganarse el pan en este momento es difícil. De donde salio el interpreter, en donde lo consiguieron, en que dirección exacta salieron? eso es algo que poco importa, la historia se reconstruye nada más, se inventa como ficción, la cultura también, la civilización también, nada más que ficción cada palabra. cada realidad.

Ese pequeño preludio sirve para explicar la relación que tiene un texto escrito en buen papel con una pasta resistente forrada con algún cuero nativo. EN el libro se encontraban menciones, observaciones, analisis, cuadros estructurales, dibujos de lo que en ese momento seguro era un gran descubirmiento, al menos para los jovenes etnografos. Partieron y vagaron por días, se metieron por donde veian menos gente, la propiedad privada en esa epoca estaba siendo implementada y los campos cultivables estaban cercados y protegidos. Los extrajeros siguieron varias semanas a pie, y poco les importo el abandono del traductor a la segunda noche después de la partida. El traductor sabia que estos franceses estaban locos y no querria cumplir esa msion exotica e inutil de llegar a ningun lado solo para nombrarlo y escribir anotaciones, el traductor se marcho esa noche cuando los dos dormian, tuvo el descaro de tomar lo primero valioso que vio, un espejo y salió corriendo con los bolsillo llenos del exuberante sueldo que los franceses le habian pagado por anticipado. Antes de llegar a la ciudad bandoleros atacaron al traductor en l noche, nadie escucho nada, le pegaron varios tiros en la frente, echaron el cuerpo al rio y se llevaron el dinero y el espejo.

A la tercera semana quien sabe por que lugar habian caminado, por que trocha habian vifurcado el trayecto lo cierto es que el lugar sin una sola persona al rededor daba indicios de tener eso que los etnografos estaban buscando. Esta gografia silenciosa, montañosa y huesuda les avivo el espíritu y la aventura. antes de internarse en lo hondo de una selva cercana tomaron dos tragos de un liquido espeso, malo para la sed, pero bueno para apaciguar la libido y abrir la consicencia. Marcharon de noche por el bosque fangoso y lleno de lianas y msoquitos atrevidos, hasta que cansados y con los huesos débiles decidieron pasar la noche. Uno de ellos sintio en la madrugada que el otro le tocaba el hombre y le susurraba palabras al odio, pensando que era una broma se limito a hacerle señas con la mano. Los susurros continuaban y abrió los ojos incorporándose. Levantó al otro con estrepito tras verlo tan dormido, el otro también se incorporo y ambos se miraron a los ojos con la sonrisa en la cara.

Las palabras que siguieron a esto escritas en aquel libro a manera de diario son ilegibles, el papel se mancho de algún tipo de humedad y la tinta se corrió. una mañana ya si tiempo,s in días ni horas los etnografos aun seguian explorando aquella rara selva. El aliemento era escaso, ya se les acababan hasta lso viveres secos comprados a esos campesinos varios días atrás. la aventura se escurria entre la negación del hambre y el fuerte cansancio de sus nervios. Selva, selva y nada más, escucharon quedo el sonido del agua cayendo, alguna cascada seguramente. se alegraron, el agua ya casi se terminaba. Avanzaron hacia el sonido del caer del agua y estando allí , en el origen encontraron un lago brumoso y vieron una cascada larga y alta pero delgada y fina. Se miraron y se acercaron al agua, uno se agacho, saco una de las cantimploras y la lleno con el agua del lago. estiro la cantimplora sobre sus ojos y rego un poco de agua para ver el color reflejado por la luz de la luna. Probo un poco, limitandose y con cuidado y siguió bebiendo extasiado. el otro hizo lo mismo. cuando tuvieron el corazón contento por el agua tomada notaron que el lago estaba repleto de peces, peces raros, ellos no los habían visto nunca, pero al fin y al cabo eran peces, alimento. Uno intentó lo que nunca antes había funcionado, pescar los peces con la mano. Al acercar las dos manos al agua los animals parecian contentos de que se los atrapara. sacaron media docena y buscaron leña seca, prendieron un fuego al lado del lago y pronto la niebla bajo fria y los cubrio. Comieron en silencio sintiendo la humedad en la nariz. Luego durmieron y descanzaron, durmieron tanto que la mañana siguiente nunca llegó, despertaron de noche. como la misma noche de la llegada al lago. Se miraron, vieron el cielo buscando algún patron en las estrellas que los guiara en su aturdimiento espacial y temporal, escucharon un silvido rebotando entre las piedras de la cascada, bajando por la superficie del agua, produciendo ondulaciones en las mandibulas de los peces. Se miraron y sonrieron, la aventura habia vuelto sin hambre y sin sed. Desempacaron ciertas herramientas, un arma de fuego, una gran navaja,y dejaron lo demás allí, la fogata aun crepitaba debilmente, podrían guiarse de vuelta siguiendo su luminocidad. Subieron por el monte cortando las lianas con los machetes criollos que habían comprado, uno tenia el arma ajustada en un cinto, el otro guardaba el cuchillo en un costado. Siguieron el silvidoy cuando encontrarone el origen se agacharon escondiendose tras unos arbustos… Vimos con asombro como cuatro seres desnudos bailaban silenciosamente, se miraban entre ellos, miraban el cielo, se silvaban, tenian la piel morena y hondas llagas rojizas y cortaduras semejaban la piel del lepoardo. Los sujetos seguían bailando y la luz pálida de la luna nos permitió conocer sus facciones completas, la cara huesuda, el mentón más pronunciado, los pomulos sobresalientes, la frente corta, la nariz delgada pero larga, la boca grande, ninguna tenia orejas. Bailaban en silencio pero parecian en trnace, de ser asi es uno de los trances más extraños jamás visto. Pisaban con cuidado la superficie del suelo, aquí y allá esquivando las hojas secas, solo silvaban y se miraban entre ellos, de pronto cambió el rito, se volvio más rápido, más brutal. Mantenian el ritmo imaginario de su baile pero se acercaban entre ellos, se rasgaban la piel con las uñas, aveces uno atacaba al otros o se atacaba al mismo. lastimaban aun más sus heridas, de las cuales manaba un puz viscoso y amarillento. Así siguieron hasta que sus cuerpo completos sudaban puz y sus heridas se veian tan mal que daba solo asco y pena verlas. la lentitud volvió, silvaban de nuevo, con las manos recorrian sus cuerpos y almacenaban esa sustancia amarillenta , luego fuimos a saber que ellos consideraban ese líquido como el brevaje del origen, la leche de la vida, amarilla como el sol. ellos se vevian la propia infección de sus heridas. en esos momentos estabamos entre asustados y exitados, si esto era un ritual debía estar siendo supervisado de alguna u otra forma por alguién ajeno al acto físico, desde lejos, aquí cerca, al lado nuestro?

sin terminar

Literatura Muerta

•octubre 28, 2008 • Dejar un comentario

El otro síndrome es un espacio de escritura y divulgación de ideas pasadas por alto. Vacios que quieren salir a la Luz, represiones neuroticas que buscan compañia en los ojos de una virtualidad ciega ¿y acaso eso está mal? Todo lo que se escribe aquí es sincero, aveces es útil, otras veces son solo palabras que se enlazan y se juntan formando imágenes.

Porqué aveces uno se da cuenta que la sociedad, que la vida es venenosa, quien sabe que arma biológica se rego entre los pliegues de cada momento, pero siempre sale y flota en forma de bruma y  uno solo quiere usar una máscara de gas y ver todo de un color amarillento, respirar un oxigeno turbulento y guardado, mirar hacia arriba sentado en un rincón, pensar en algún libro, en algún beso, en alguna patada, en algún licor, en algun: Vida Hijueputa y dormirse contando las estrellas del cielo.

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Piaff

Hello world!

•octubre 28, 2008 • 1 comentario

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